viernes, 7 de noviembre de 2014

"Si aceptamos que una madre pueda matar a su propio hijo, cómo podremos decirles a otros que no se maten."

Derecho a nacer
El grito silencioso del aborto.
Después de pasar de destacado abortista a líder pro vida, Bernard Nathanson se dedicó a crear conciencia para detener la eliminación de los más desvalidos de la especie.

 Al saludar a Bernard Nathanson, uno tenía la sensación de estrechar, al mismo tiempo, la mano del doctor Jekyll y de mister Hyde. El bien y el mal bajo una misma identidad. Lo conocí junto a otros periodistas en una disertación improvisada que dio a comienzos de los años ochenta en el Bellevue Hospital Center, de Nueva York, cuando ya había avanzado, y mucho, en un asombroso giro copernicano pocas veces visto en la historia de la medicina contemporánea.
La especialidad de Nathanson era la ginecología y, como admitió en la charla, llegó a practicar más de 75.000 abortos en diferentes clínicas, domicilios particulares y centros hospitalarios de los Estados Unidos. En 1968, había fundado, además, la mayor organización creada para rechazar las leyes que prohíben o limitan la práctica del aborto y para hacer lobby en los medios y en la opinión pública. El momento de su conversión, para llamarlo de algún modo, ocurrió, según él, cuando las nuevas tecnologías de ultrasonido y de filmación permitieron documentar, paso a paso y en detalle, lo que describió como "el asesinato del feto mientras lucha por su vida, de niños no nacidos que son seres humanos y que tienen tanto derecho como un adulto a la protección legal desde su concepción".

1 comentario:

  1. ¿Como que no saben las abortistas cuando hay vida de ser humano?. Clarisimo. Desde el mismo momento de la concepcion. Si la tonta de la bibiana aido no lo sabia era porque era tonta desde el mismo momento en que fue concebida, y tuvo la buena suerte de que su madre no fue partidaria del aborto. ¡¡Que suertuda la tia!!

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